Probablemente no toda la que necesitas ahora mismo — no porque comas mal, sino porque tus necesidades han cambiado y las raciones de antes ya no bastan igual.
Por qué pesa más que antes
Con los estrógenos a la baja, a tu cuerpo le cuesta más mantener masa muscular, y la proteína es la materia prima que el músculo necesita para repararse y sostenerse. Ya vimos por qué restringir en exceso acelera justo lo contrario — aquí va la otra cara: asegurar suficiente proteína es una de las palancas más efectivas que tienes.
Cuánto es «suficiente», en la práctica
Sin entrar en gramos exactos por kilo —eso lo puede ajustar mejor un nutricionista con tu caso concreto—, una referencia sencilla: procura que cada comida principal tenga una fuente de proteína clara (huevos, legumbres, pescado, carne magra, tofu), no solo la cena. Es el error más común que veo: desayunos y comidas casi sin proteína, y toda la carga en la noche.
Buenas fuentes, variadas
- Huevos, pescado, carnes magras
- Legumbres (combinadas con cereal integral suman muy bien)
- Lácteos fermentados si los toleras — aquí tienes matices sobre esto
- Frutos secos y semillas como complemento, no como única fuente
Cómo repartirla a lo largo del día
Mejor repartida en 3-4 tomas que concentrada en una sola comida — tu cuerpo aprovecha mejor la proteína cuando llega de forma más constante que de golpe.
Por dónde seguir
Si quieres el panorama completo de qué comer día a día, aquí tienes la guía práctica.
Si prefieres que te vaya acompañando poco a poco, sin tener que buscar tú cada respuesta:
Por Pilar Benítez. 25 años acompañando a mujeres en esta etapa, formación en nutrición energética y cocina terapéutica, autora de 5 libros. Más sobre mí.
Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica o con un nutricionista.